lunes, 25 de octubre de 2010

Un laboratorio de música

El merengue es un producto del encuentro de los tres mundos manifestados en sus instrumentos: el güiro, la tambora y el acordeón –al principio-. Su principal gran compositor fue Juan Bautista Alfonseca.

Julio Antonio Montes Escala
PA-DIGITAL

El “mar mediterráneo” de América, nuestro vecino Mar Caribe. Un punto marítimo que baña a América Central, la parte norte de Sur América, parte de México y la costa sur de la Florida. Tiene parte continental e insular simultáneamente, pero también es un gran arenal de ritmos musicales condensados en el breve, pero completo libro titulado: “Música por el Caribe” del investigador cubano Helio Orovio (1938-2008).

Música por el Caribe” es un recuento para aquellos con interés en datos históricos en cuanto a cada expresión musical, con menciones de cada uno de los integrantes de los que alguna vez sonaron en las radios y algunos que aún siguen sonando. Desde la bomba de Puerto Rico, llamada así por un tambor de origen africano, hasta el rap y la tumba, incluyendo dentro de esto último el fenómeno conocido como “reggaetón”.

Sin estar estrictamente dividido entre el resto de los países caribeños y Cuba, se refiere a cada ritmo emblemático de las naciones bañadas por el mar de las Antillas, para cerrar con los cubanos como: la habanera, el danzón, el son, la guaracha, la conga, la rumba, el yumbú, el guaguancó, el mambo y el chachachá.

De Panamá se menciona “el tamborito”, el que tiene aspectos raizales en los negros llegados a Panamá durante la conquista española. Estos eran originarios de Guinea, Camerún, Angola y el Congo. Hace la diferencia entre: el tamborito santeño caracterizado por su herencia española; el chorrerano, que tiene cuatro tambores, y el de San Miguel, en que se usa la guitarra. Una de las fuentes consultadas por Orovio fue “Sobre nuestros tambores panameños” de la recordada Dora Pérez de Zárate.

Si hay dos puntos para tomar en cuenta es la influencia de Haití en todo este aporte que ha dado esta región al mundo, pues ser latino en muchas otras latitudes es sinónimo de “son”. Entre estas está la disputa que hay con la República Dominicana con el origen del merengue o conocido en la nación haitiana como méringue.

La controversia puede ser ilustrada como la disputa que tienen los uruguayos y los argentinos por el “Zorzal Criollo”, pues muchos estudiosos del lado haitiano sostienen que el principio de todo se da en la parte haitiana, mientras que los de Quisqueya aseguran todo lo contrario.

El merengue es un producto del encuentro de los tres mundos manifestados en sus instrumentos: el güiro, la tambora y el acordeón –al principio-. Su principal gran compositor fue Juan Bautista Alfonseca.

En cuanto al méringue hay variedades: carabine, congó rural, carnavalesca, solonire. Algunos de sus compositores son: Justin Elite, Lumane Casimir, Othello Bayard.

Otro género muy familiar para muchos panameños es el calypso. Este procede de la isla angloparlante de Trinidad. Sus letras están salpicadas de humor, punto satírico y la habilidad improvisadora en sus exponentes. Su eje central en cuanto al aspecto escenográfico es el carnaval de Puerto España.

Su nombre procede de “kaito”, cuyo significado es servir bien. El término ha tenido su transformación de: kaiso a kaliso, y kalipso. Norman Le Blac y Forbes y Franciso Slinger el conocido por muchos como Mighty Sparrow.

Es relevante tomar en cuenta que es un canal como vía para la protesta social. Un gran ejemplo de esto es lo señalado por un representante del género conocido como Atila el Huno, quien expresó en uno de sus cantos lo siguiente:

“Decir que estas canciones son sacrílegas,

obscenas y profundas no es más que mentira y sucia ignominia.

Si el calypso es indecente debe insistir en que lo son igualmente

Venus y Adonis, de Shakespeare.

Los cuentos de Bocaccio y Cándido de Voltaire”.

Con raíces en el rhytm and blues, boggie-woogie, y de una modalidad folklórica de Jamaica llamada “mento”, surge el “reggae”. Expresión musical con fuerte aceptación por muchos jóvenes. Sus principales figuras Bob Marley, Hilbert Toots, Jimmy Cliff. Este último llegó a realizar una película muy exitosa “Caiga quien caiga” en 1972, en la que se cuenta el interés de un cantante de “reggae” por llegar a consagrarse.

Si vamos a designar a un embajador mundial de esta música, sin lugar a dudas es Robert Nesta Marley, quien realizó giras por Europa, África y los Estados Unidos.

Propio de la tierra de los lagos y los volcanes es el “palo de mayo”; una manera musical de raíces antillanas de naturaleza anglófona. Su escenario es el puerto de Bluefields. Su estructura es responsorial y sus instrumentos son: el acordeón, la guitarra, el bajo, la conga y algún instrumento. Su danza es alrededor de un árbol, es de paso rápido y alegre.

Las deferencias entre: la cumbia, el porro, el vallenato todos de nuestra vecina Colombia. El primer ritmo es considerado el “más trascendente ” de la costa de nuestro vecino país, con elementos afroides y elementos danzarios indoamericanos . Proviene del vocablo de la parte occidental del África “kumb”, que quiere decir ruido. Al principio era solo de carácter, luego comenzó a cantarse, y tiene un compás binario. Sus instrumentos son: caña de millo, que es como un clarinete; el masi, que tiene cierta similitud con el anterior, así como el bombo, el bimembranófono, unimembranófono, estos dos últimos son tambores. Con el auge de la industria discográfica, televisiva, radial y del espectáculo, el género tiene mayor difusión. Hay dos tipos de cumbia: la bejeña y la soledeña.

El porro es una derivación de la cumbia con una fuerte carga africana. Es un ritmo más intenso que su “progenitor”. Quizás su nombre venga de los tambores llamados porros. Otra versión señala que puede venir del término “aporrear”, lo que quiere decir dar golpes. El porro palitiao y el porro tapao son las dos variedades, su instrumento básico es el bombo.

El tema de la mal llamada salsa, creación musical de muchos países del entorno, es planteado de la forma en que quedó con ese nombre, y menciona el trabajo realizado por Rubén Blades y Willie Colón, con quienes todo fue un antes y después.

Indiscutiblemente, si hay un punto en todo el Caribe que ha sido una especie de útero en cuanto a la creación musical es Cuba. El bolero, el mambo y la conga, por mencionar solo tres, son algunos de gran importancia en el panorama. En cuanto al bolero, diremos que surge en Santiago de Cuba, en la segunda parte del siglo XIX, y rápidamente fue muy difundido en naciones de América. Es tomado en cuenta un extracto de: “Tristezas”, de José “Pepe” Sánchez, el primer bolero registrado. Sobre la “conga” que no ha tenido mucha difusión como los otros géneros, pero no deja de tener su relevancia dentro de todo esto, pues en palabras del mismo Orovio, “el son o la rumba es de los bailes nacionales cubanos, el que mejor expresa la identidad de la isla antillana”.

Es descrito el “mambo” como un fenómeno que se dio a finales de la década del 30, el cual rompió con muchos patrones en la isla. Esto se dio con el danzón “Mambo”, de Orestes López con la orquesta Arcaño. No deja de mencionar a su personaje más conocido Dámaso Pérez Prado, quien es un estructurador. En cuanto a su contribución, Pérez Prado señaló: “Es sincopado. Los saxofones llevan la síncopa en todo los motivos, las trompetas llevan melodía, y bajo el acompañamiento, combinado con tumbadoras y bongoes”.

Todo lo anterior expuesto es solo una muestra que se desarrolla en esta investigación muy completa, sobre todo aquello que se escuchaba al principio y lo más reciente. Ideal para las personas que trabajan en una cabina de radio, pues no basta con saber solo aquello que está de moda y punto.

Son 27 géneros que comprende este libro de 155 páginas, entre los que de igual forma están: la plena de Puerto Rico; el vallenato de Colombia; la gaita zulina de Venezuela. Así también exponentes, como nuestro compatriota Gelo Córdoba Córdoba, pasando por Harry Belafonte, hasta Daddy Yankee.

Con claridad y puntualidad indiscutible, ideal para quienes sean melómanos. “Música por el Caribe” no es solo una explicación de cada aporte a la música popular, también es un viaje geográfico y al proceso histórico, y una manera de ver el aspecto evolutivo de cada corriente melodiosa. Cuenta con anexos de imágenes de muchos de los íconos como: Ismael Rivera, Steel Band, Bob Merley, Beny Moré, Dámaso Pérez Prado, la Sonora Matancera.

Helio Orovio también cultivó la poseía con títulos como: “Este amor” (1964); Contra la luna (1970); El huracán y la palma (1980). Entre sus monografías mencionamos: La Rumba, El Carnaval Habanero. Realizó una antología de la poesía brasileña. Otros títulos son: 300 boleros de oro, diccionario de la música cubana y Daniel Santos en La Habana.

domingo, 17 de octubre de 2010

La santa y el pirata

OBRA NARRA EL SAQUEO DE PANAMÁ LA VIEJA

Reseña publicada en La Estrella de Panamá

No cabe duda que John Steinbeck, ganador del premio Nobel de Literatura en 1962, es una de los autores más influyentes del siglo XX. Entre sus obras figuran Las uvas de la ira (1939), su libro cumbre que obtuvo el premio Pulitzer en 1940, que fue llevado al cine y en el cual aborda el tema de la gran depresión; La luna se ha puesto y la póstuma Los hechos del Rey Arturo y nobles caballeros.


Este autor estadounidense nació el 27 de febrero de 1902 en Salinas, California y trabajó como bracero y recolector de frutas. Estudió en la Universidad de Stamford y su muerte ocurrió el 20 de diciembre de 1968. Fue un escritor empeñado en darle dignidad a la población desposeída y oprimida.

Su primera novela fue La Taza de Oro, publicada en 1929 y cuyo personaje es Henry Morgan, en casi todas sus etapas, desde su sueño de ser un bucanero en el Nuevo Mundo, su consagración definitiva como el terror del mar Caribe, y sus últimos años de vida, ya sin el interés de ser ‘la mamá de Tarzán’ de los piratas.

La Taza de Oro no es otro sitio que la ciudad de Panamá, llamada así por toda la vastedad y riqueza que había en la primera urbe del Pacífico. Steinbeck muestra a un Morgan con interés por la lectura de Alejando, Jenofonte y César, con sus respectivas guerras, influenciado por James Flower, quien lo compró como esclavo y era dueño de la mejor biblioteca de las Indias –según cuenta la novela -.

La componen cinco capítulos poco densos, cargados de un rico lenguaje en imágenes y en cuya antesala, con excepción del I y V, se detallan datos históricos como la situación de España con relación al resto de los países que formaron parte de la conquista del Caribe y la aparición de figuras como el Olonés, Roche Brasiliano, Edward Mansvaeldt, entre otros que sembraron el terror en muchas poblaciones. Juan Pérez de Guzmán quien era gobernador de Panamá, es descrito como un tipo muy carismático y querido por su población.

Una de las partes de mayor turbulencia e intensidad, es donde se describe el ataque y cómo Morgan logró que este asalto fuera la causa común de muchos que llegaron de otros puntos para sumarse a ‘La Hermandad’, organización creada por Sir Henry. La obra es un juego muy atinado entre lo ocasional y lo ficticio, que el escritor presenta de una forma bastante nivelada, lo que pone al lector en sintonía total.

BELLEZA ULTRAMARINA

Pese a toda la riqueza de la ciudad de Panamá que describe, el ‘filón’ está en la verdadera intención de Morgan de llegar al istmo, luego de saquear Maracaibo, para conocer una mujer llamada ‘Santa Roja’ y cuyo verdadero nombre es la misteriosa Ysobel, la mujer más deseada por los hombres en el mar.

‘Santa Roja’ es la atracción del protagonista desde el momento que supo de su existencia y sobre quien se mencionan una serie de características, unas reales y otras sólo de humo. Pese a esto Ysobel no deja de sorprender a medida que pasan las páginas.

También recrea la forma de ser de lo mercaderes del Istmo, algo despreocupada y materialista, que, por encima de la vida y el alma, preferían las pertenencias.

En cuanto a la ciudad, la describe como algo apoteósico: ‘Panamá era hermosa y gran ciudad, una ciudad rica, tenía fuerza, llamada Taza de Oro con toda justicia. Ningún otro lugar bisoño del Nuevo Mundo podía comparársele en belleza ni riqueza’.

Si hay un rasgo de Henry Morgan que tiene mayor notoriedad es su frialdad hacia su tripulación, pese a ser un protagonista de la Tierra Caliente. Pero luego de mucho tiempo en el mar, decide entablar diálogos con un joven francés de gran agilidad de nombre ‘Cour de Gris’, con quien logra mucha comunicación y a la vez cierta competencia.

La historia trascurre en varios escenarios aparte de Panamá como Gales, Barbados, Jamaica e Isla Tortuga. Sus páginas permiten vivir la travesía en el emblemático río Chagres, con su fauna y flora, en un recorrido que toma unos nueve días. Esto sin dejar de mencionar el viaje a mula por los caminos que conectaban las dos partes del Istmo. John Steinbeck definió su obra como una ‘suma de elementos de la gente que depende de la tierra para poder vivir’.

UN INFAME MEMORABLE

La Taza de Oro, pese a que no tuvo una buena acogida por parte de la crítica, es importante para los panameños, debido a la marca dejada por Morgan en su paso por tierras istmeñas pues en la historia él llega a decir: ‘Al constructor de la catedral de Panamá ya lo han olvidado, pero a mi, que la quemé quizás me recuerden por unos cien años’.

Y porque siendo uno de los creadores cumbres del siglo pasado toma en cuenta al país, dando a entender su importancia entre las conocidas ‘Indias Occidentales’ para los intereses de aquel momento. Si hay algo curioso en esto es que el novelista no habla de su país, como es la tendencia de muchos escritores de naciones del primer mundo quienes se han referido en sus obras a sus regiones y sus personajes nacionales.

Es una novela histórica con datos biográficos y precisión periodística en algunos puntos. No cabe duda que Steinbeck hizo un buen trabajo de investigación que se observa en la similitud con lo registrado por Alexandre Olivier Exquemelin, quien relata con precisión cómo fue la ciudad de Panamá en aquellos años. Es una obra que debería estar entre las novelas escogidas para el curso de literatura e historia de las escuelas y las universidades del país.